los batracios y el libre albedrío

Le llaman:           Rana

Raza:                     Anfibia

Papea:                   Proteina animal, carnívora, vamos.

Su kelly:                En tol mundo universal

Hobies:                  Besar, sin tón ni són. Viven para morrear

Fobias:                   La monarquía, principalmente los príncipes

 

Como fanáticas que somos del morreo en todas sus vertientes, tenemos que ahondar en el maravilloso, escurridizo, y por todo ello transgresor, mundo de las RANAS.
Esos batracios, ánuros, en algunos casos arborícolas, de la familia de los hílidos, racofóridos o centrolénidos, nos parecen adorables.
Aquí una de nuestras favoritas, que la hemos pillao de gira mundial por Amoroto.

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Selfie con Gus en la sidre… Txooooooootx!!!!!

Y qué decir de su mirada penetrante, de pupila lasciva y ovalada, a veces triangular o caprichosamente diamante. Eso ya depende de lo que hayan fumao, claro.
Con esos ojitos grandes y prominentes,que no se les escapa una.
Eso si, no rotan, no como los de otras especies

 

La mayoría de la ranas hembra son mudas, pero no por ello pasan desapercibidas.
La más grande, la «Goliat». La más venenosa, la «punta de flecha». La «Rana Cornuda», peligrosa donde las «haiga», la Mata-Hari de las ranas, y la que trae de cabeza a la comunidad científica; la «Marsupial Dentada»
Después de 200 millones de años sin tener dientes (semana arriba, semana abajo) de sopetón, va la Marsupial y los recupera.
Qué barbaridad de descubrimiento!, pa mear y no echar gota. Menuda liada que tienen ahora montada los de la teoría de la evolución. Semejante hilera de dientes que le han salido, parece el collar de la Rita Barberá.

Y por todo esto y mucho más, os animamos con todo nuestro relleno de poliespán a besar, besuquear, morrear a cualquier especie viva que se os cruce en vuestro camino. Y si no, os desviáis. Del camino o de lo que se tercie. Os desviáis y punto.

_MG_7699«Slurprrrssschhhppppchhhhwwwwaserdfff»

Recordad que sus muslámenes son afrodisiacos. A ver… con rechupetearlos vale, que no es cuestión de dejar a la peña cojita pa to la vida.

presuntos placeres 1

Hoy queremos abordar un tema que nos pone mucho:  los pequeños placeres cotidianos.
Esas pequeñas delicatessen de la vida misma que aúnan a la humanidad y no entienden de clases sociales, razas, sexos, alturas, anabolizantes y mucho menos de metáforas o perífrasis inconclusas.

 

Que levante la mano a quien no le mole hacer traska en el plástico de bolitas de embalar!

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Lo que mola rascarse las marcas del elástico de los calcetines cuando llegas a casa, después de haber salido con 2 grados y vuelto con 18, algo muy común por estos lares.
¿Y qué nos decís de comer el kurrusko del pan antes de llegar a casa?, hacer barquitos en las ensaladas, leer las cartas de los vecinos, el olor de tus propias ventosidades…
Vamos, un mundo de ilusión y fantasía que se remata con el gustirrinin que da reventar granos a diestro y siniestro.

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Instantánea de la explosión purulenta

Ese clásico apretón que te da en Versalles, ahí… sin previo aviso, rodeada de siglos de cultura y arrobas de sapiencia…

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Cuando, por fin, divisas la toilete, allá en lontananza,  empiezas a ver la luz al final del túnel…
Tu vida cobra sentido!!!

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Hete ahí el acabose del disfrute.

 

«Pájaro viejo no entra en jaula»